El trabajo comunitario ha sido considerado como una necesidad ligada al desarrollo humano y social (Montero, 1980). Para los seres humanos como seres sociales, la participación es una condición que determina su existencia y que tiene un carácter histórico, social, cultural, económico y político. En este sentido, se trata de “la acción o conjunto de acciones colectivas, acordadas reflexivamente y orientadas a la autogestión en la solución de los problemas y satisfacción de necesidades, en donde se instauran principios de cooperación, solidaridad y ayuda mutua” (Arango, 2006, p. 135).

La psicología comunitaria está orientada al fortalecimiento, problematización, desideologización y concientización de las situaciones de vida de las personas, por ello, se trata de un proceso generador de ciudadanía, que desde un componente ético y político busca transformaciones en el entorno, en el modo de vida y en la capacidad de las personas que integran una comunidad, influyendo en las relaciones de poder, en el orden y en el desorden social (Montero,2003).

 

El curso Psicología Comunitaria I introduce a los estudiantes a los aspectos históricos, epistemológicos, teórico-conceptuales y metodológicos del campo disciplinar, qué desde el análisis crítico y reflexivo, posibilite el reconocimiento del rol del psicólogo comunitario y su posicionamiento en el contexto, con miras a proponer alternativas interdisciplinares de abordaje de diversas realidades comunitarias.  A través del desarrollo y fortalecimiento de las competencias previstas en el curso, se espera orientar a los estudiantes a la comprensión de los factores culturales, políticos, ideológicos, ambientales, de concepción de la vida y el ser humano, que permean los procesos y relaciones sociales, siendo necesario el diálogo de saberes, así como la integración de diferentes perspectivas disciplinares y metodológicas.